La Ria conquistó a Aveiro convirtiéndose en su corazón. Es lo que identifica a la ciudad dándole luz y vida, y marcó de forma permanente las tradiciones locales. Este es el resultado de la retirada del mar, con la formación de cordones litorales, desde el siglo XVI, formaron una laguna que es uno de los accidentes geográficos más importantes y bellas de la costa portuguesa.
En total, toda la desembocadura abarca once mil hectáreas, de las cuales seis mil están permanentemente inundadas, se desdoblan en cuatro importantes canales ramificados en esteros que circundan innumerables islas e islotes. En ella desaguan los ríos Vouga, Antuã, Boco y Fontão, teniendo como única comunicación con el mar un canal que corta el cordón litoral entre la Barra y San Jacinto, permitiendo el acceso al puerto de Aveiro de embarcaciones de gran calado.
Rica en peces y aves acuáticas, una riqueza tan excepcional que llevó a Ria a ser clasificada como área protegida. Esta presenta grandes planes de agua, lugares de elección para la práctica de deportes náuticos.
Además, la producción de sal, utilizando técnicas milenarias, es todavía una de las actividades tradicionales más características de la ciudad de Aveiro.
La Ría de Aveiro es bastante utilizada para fines turísticos, especialmente a través de sus barcos característicos, los moliceiros. Los paseos en barco moliceiro ocurren en los 4 canales urbanos de la Ría de Aveiro. El Canal Central, el Canal do Cojo, el Canal das Pirámides y el Canal de São Roque.
La observación de aves
La Ria de Aveiro es el humedal más grande de la mitad norte de Portugal y un paraíso para los amantes de la observación de aves! Clasificada como Zona de Protección Especial, sus ranas y prados marinos son hábitats muy importantes de los estuarios. Los hábitats tienen especial importancia para la nidificación de aves acuáticas, con destaque para las salinas, los sistemas lagunares y las dunas. Son varios y de distintas tipologías los lugares para la observación de aves. Una de las más relevantes es la Reserva Natural de las Dunas de San Jacinto, junto a la barra de Aveiro, con importantes concentraciones de aves, sobre todo en otoño e invierno.
La ría de Aveiro es el destino de elección para la observación de aves, así como un lugar privilegiado por la excelencia de sus hábitats que son auténticas maternidades para especies protegidas, como por ejemplo la Garza-roja.
Este sitio alberga regularmente 20.000 aves acuáticas con importantes congregaciones de pato negro (Melanitta nigra) y de aves limícolas en las zonas interpersonal (sobre todo, el pilrito común, Calidris alpina). Los pantanos de agua dulce y los estuarios acogen números importantes de crías de diversas especies acuáticas.